lunes, 15 de octubre de 2018

Crying Sumo: el primero que llora, gana


Hace tiempo que no nos regocijamos por aquí con los peculiares concursos japoneses, y esto del Crying Sumo nos ha llamado la atención.
Aunque en primera instancia puedan saltar todas las alarmas ante la conjunción de los términos “japonés”, “concurso” y “niño”, la verdad es que no es para tanto; no deja de ser un evento razonablemente simpático.
El acontecimiento se celebra cada año en un santaurio en Kanuma City, al norte de Tokio, donde más de 100 niños se presentan en busca de ¿gloria? No exactamente. La tradición dicta que los que ganan se aseguran una vida plena de salud.
Los combates, poco cruentos, se celebran entre dos niños de entre 4 meses y 2 años. El enfrentamiento es solo visual, aunque el árbitro se encarga de enervar los ánimos pegándoles unos gritos; entonces los niños son encarados uno delante del otro, sujetados por un par de luchadores de sumo, hasta que uno de los dos pequeños rompe a llorar. Ése será el ganador.
Como decía al principio, podría ser peor.

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