martes, 23 de octubre de 2018

¿Es que nadie piensa en el Ratoncito Pérez?


Quiero creer que algo así solo esta orientado a perfiles muy concretos de fetichistas gomfipotistas con tendencias infantofílicas y que, además, sufran de musofobia, porque no se me ocurre otra explicación.
Intentar privar al Ratoncito Pérez de su suministro de dientecitos nacarados es terriblemente cruel e inhumano pero, ¿y los niños? ¿tampoco piensa nadie en los niños?
¿Alguien les ha preguntado si prefieren que sus dientes se pudran dentro de una caja de madera, en lugar de ser vendidos al entrañable ratoncito a cambio de maravillosos regalos en forma de Sugus o chucherías variadas?
En fin, nuestra civilización se va desmoronando y esto no deja de ser una nueva evidencia de que no tenemos remedio.

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